
Con el amor no se juega.
Hay muchos que empiezan por broma y
terminan quemándose.
Carlo Dossi
Su nombre antiguo: Iris germánica.
¿Cómo es? Puede alcanzar los 90cm. de altura y tiene unas características hojas en forma de cinta que, orgullosas, se mantienen erguidas. Las flores que la adornan son grandes y, como indica su nombre, suelen ser azules, violetas o púrpuras. Aunque como caprichosa y presumida que es, consigue vestirse de blanco, de amarillo o de rojo, cuando se le antoja.
La dama Lirio azul es voluble y caprichosa, se enamora y desenamora con facilidad; pero cuando entrega su corazón lo hace de forma sincera y apasionada. También es una dama muy sociable, se lleva bien casi con todas las damas y le encanta mezclar su aroma con el de las otras flores.
Su lado mágico: Cuando alguien regala flores sólo pretende alegrarnos el día o embellecer nuestro hogar. O tal vez no. Quizás nos quiera transmitir un mensaje. Las flores tienen un lenguaje propio, que desde la Antigüedad algunos hombres y mujeres conocen. Tal vez, cuando te regalan un ramo, te están diciendo algo mucho más importante de lo que esperabas. Presta atención: si alguien te regala lirios azules te está diciendo que la pasión le consume. No duerme pensando en ti. casi se olvida de respirar cuando oye tu nombre y le da vuelco el corazón cuando suena el teléfono y cree que puedes ser tú. Le tiembla el pulso cada vez que te ve. Y el voraz fuego de la pasión contenida inunda su alma y su cuerpo. Un fuego que quiere compartir contigo.
La carta del día:
¿Te amo? Ahora sí, ahora no. Depende de si es lunes o si es martes.
Desde hace mucho tiempo, deshojas la margarita al revés ¿Te quiero o no te quiero? La respuesta suele ser ¡un ratito! Cambias de amor como quien cambia de camisa; constantemente. Pero además, sin criterio conocido. No hay una razón concreta. ¿Te gusta más uno que otro? No podrías asegurarlo. ¿Te diviertes más? por igual. ¿Crees que te compenetras mejor? ¡El tiempo lo dirá!
No quieres tomarte nada en serio. Te comportas como una niña pequeña como si el mundo fuera una habitación llena de muñecas. Juegas con ellas un rato, las peinas a tu gusto, las vistes como quieres y... al cabo de media hora ya estás aburrida.
Eres una Peter Pan del amor: te niegas a crecer y sigues actuando como cuando tenías 12 años y escribías notas apasionadas al primer chico que te gustó, un vecino con el que ni siquiera habías cruzado palabra. Asegurabas que no podías comer por su culpa pero, en el campamento de verano, conociste a tu monitor y... ¡el vecinito desapareció del mapa! Cambiaste uno por otro y así has seguido hasta ahora.
Has sido capaz de desarrollar una carrera profesional, trabajar tus capacidades intelectuales, vivir en diferentes países o hacer un montón de amigos. Te has enfrentado a problemas muy graves y has salido victoriosa. Has tomado decisiones importantes sin que te temblara el pulso. Y sin embargo, en temas amorosos, no has madurado ni un poquito: sigues siendo la chiquilla que seguía a sus compañeros de clase por la calle o tenía tres novios a la vez recién estrenados los 20.
No te gusta nada que los demás te llamen inmadura y prefieres asegurar que eres una enamorada del amor. Te atrapa la duda, el juego, la chispa, el quién sabe... Otras veces aseguras que no te has comprometido por que no has encontrado todavía al jardinero perfecto para ti. Esperas que llegue el hombre que te haga perder los papeles, por el que valga la pena renunciar al resto de los pasteles que andan por ahí pidiendo ser comidos.
Nada que decir excepto que... ¿te has parado a pensar cómo se sienten los que te rodean, las dianas de tus dardos caprichosos? Cupido está desesperado contigo y amenaza con declararse en huelga: le haces trabajar demasiado de sol a sol. Y, mientras, por el mundo vagan un montón de chicos con una heridita en el corazón, sin cerrar. No saben a qué atenerse. Asegúrate de que la persona con la que estás ahora también vive su amor como un juego, algo pasajero. Bonito pero caduco.
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